¿Necesito un consultor independiente?

Lo formulo en modo pregunta porque mucha gente se plantea contratar a otras personas y el consultor independiente no es siempre una alternativa que se tome en cuenta. La modalidad más en boga ahora mismo es la del trabajo por obra y servicio o la del contrato por horas (320 horas por ejemplo). La buena noticia es que los consultores independientes también trabajan por obra y servicio, o por horas.

¿Cuál es la diferencia cuando se contrata a un consultor independiente?

La primera diferencia es que éste no suele estar respaldado por una empresa detrás (otra que no sea la suya propia si la tuviera). Esto genera de partida problemas de confianza, que podrán estar fundamentados o no –el consultor independiente también puede desconfiar de que se le vaya a pagar al finalizar el servicio-.

Otra diferencia es que el consultor independiente suele preferir un contrato individual para operar en régimen de autónomos –de modo que se escapa a los contratos marco de la empresa-.

El consultor independiente requiere y tiene, por su propia idiosincrasia, más libertad y capacidad de acción que otro tipo de empleado, además de ámbitos de especialidad diversos o alguno en concreto con carácter de experto. Esto le permite moverse, por lo general, con más agilidad, siempre y cuando cuente con el apoyo de la dirección para obtener la ayuda que necesita. Esta no adhesión a la jerarquía estructural de la empresa le permite obtener información para tomar acción de un modo relativamente ágil, con el fin de ofrecer resultados rápidamente.

Adicionalmente, el consultor independiente se caracteriza –en contraste con otro tipo de empleados- por haber tenido diferentes y diversas experiencias similares o complementarias en otras empresas, que le permiten tener una visión más profunda o completa en algunos casos de la que existe en un ecosistema “endogámico” de una sola empresa. Esto le permite aportar otros puntos de vista valiosos, al contemplar las problemáticas o casuísticas “desde fuera”.

¿El consultor independiente es más caro que un empleado normal?

La respuesta rápida es sí –aunque no siempre-, pero los resultados y el valor que ofrece también son por lo general más notables, de modo que ese aporte de valor justifica las tarifas, máxime si se toma en cuenta que operar en el régimen de autónomos conlleva un coste mensual importante.

¿Qué otras ventajas ofrece un consultor independiente?

Que puede aportar valor en varios frentes. A un empleado normal se le contrata para llevar a cabo una función determinada o un puesto con cierto recorrido en el tiempo, generalmente. Un consultor independiente puede aportar valor en varios puestos o a varios niveles diferentes –si su experiencia es amplia, tendrá conocimientos en tantos ámbitos, sectores, departamentos, tecnologías, etc. como haya trabajado anteriormente-, y estará capacitado para ofrecer resultados a corto plazo. No siempre es así, pero digamos que tiene la capacidad de “buscarse la vida” más desarrollada de la media, de modo que si no puede ayudar directamente encontrará la manera o la persona que sí pueda hacerlo.

¿Por qué hay pocos consultores independientes?

Porque suele ser una situación transitoria o de ámbitos específicos –como los peritos, auditores, etc.-. El consultor puede provenir de trabajos fijos y dirigirse hacia crear su propia empresa o volver de nuevo a una situación de trabajo por cuenta ajena. También hay muchos consultores independientes que dedican todo su tiempo a una sola empresa durante una larga temporada, de modo que a todos los efectos son como cualquier otro empleado normal. Además, el consultor independiente tiene dos trabajos, uno es buscar clientes y el otro es llevar a cabo las tareas encomendadas por los clientes actuales. Lograr un equilibrio entre ambas actividades es un virtuosismo difícil de adquirir.

¿Cuándo es recomendable contratar un consultor independiente?

Cuando las otras fórmulas no funcionen, cuando se necesiten resultados a corto plazo, como mecanismo de refuerzo, para aplicar metodologías y técnicas nuevas o diferentes a las utilizadas, cuando se necesiten aires nuevos, en fases de estrategia, planificación o antes de acometer el grueso del trabajo para prevenir y evitar futuros riesgos derivados de un mal planteamiento o análisis, cuando se necesite avivar el clima de trabajo o “formar en la práctica” a los empleados, obtener asesoramiento y consejo, etc.

¿Qué hace el consultor independiente cuando acaba su trabajo?

Procura dejar bien cerrados todos los temas y se dedicará a otra cosa, probablemente en otra empresa o para otro cliente. Le interesará obtener buenas referencias, pues vive de ello, de modo que siempre que pueda hará contactos que queden satisfechos con su trabajo y puedan hablar en su favor a futuro.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *