Gestión del tiempo – Modelo de toma de decisiones

Tu tiempo es muy valioso. El mío también. Las organizaciones y clientes nos pagan por usarlo de forma inteligente. Sin embargo, en ocasiones parece que lo desperdiciamos. ¿Por qué crees que es así?

Reuniones infinitas, comunicaciones infructuosas, falta de entendimiento, de consenso, de acción, de compromiso, de avance…

Así no se puede. ¿Qué hacer en esos casos? Lo primero es conocerlo e identificarlo. Cuando se dan ese tipo de situaciones, generalmente se debe a que existe una cierta anarquía organizada.

Éste es el caso del “Garbage can model” (Modelo de Cubo de Basura), que es una teoría de toma de decisiones en la cual existen diferentes grupos o participantes con conflictos de intereses, preferencias que cambian, procesos no integrados, un pobre entendimiento de la tecnología o herramientas que se utilizan, generalmente alta rotación (los grupos y participantes entran y salen) y donde las soluciones se generan incluso antes que los problemas o se desconocen soluciones ya existentes.

Esto da lugar a una curiosa dinámica en cierta manera desordenada y caótica en la que se entremezclan soluciones, problemas, participantes y oportunidades de tomar acción.

En principio sería mucho más fácil usar el Modelo Racional de Toma de Decisiones, en el que se definen los objetivos a conseguir, se evalúan las alternativas posibles y se escogen las más adecuadas en base a las consecuencias de implantarlas (analizando el coste-beneficio, por ejemplo) a fin de maximizar la utilidad propocionada.

Adicionalmente está el Modelo de la Racionalidad Limitada, en la cual no se tienen a mano las opciones posibles, sino que hay que buscarlas. Se escogerá la primera que satisfaga la necesidad u objetivos de modo razonable.

También podemos encontrarnos frecuentemente ante el Modelo Político, en el cual existen luchas de poder entre los participantes o grupos, cada cual puede tener sus propios intereses y entrar en conflicto con el de los demás, de modo que unos intentarán controlar o influenciar sobre otros para entregar distintas soluciones (muchas veces parciales y no totales) para el mismo tipo de problema, en función de las competencias, limitaciones, preferencias y reglas de cada cual. La distribución del poder y el uso de diferentes estratagemas o tácticas (generalmente de gestión de la información) inclinará la balanza de la toma de decisiones en un sentido u otro.

Por último se identifica el Modelo Burocrático, similar al anterior pero en el cual lo que cuenta es la supervivencia de la organización ante todo. Generalmente se deposita toda la capacidad de decisión en última instancia en la dirección ejecutiva de la organización. La dirección ejecutiva se puede apoyar, a su vez, en otros comités de menor rango para facilitar la toma de decisiones y para aumentar la colaboración y el trabajo en equipo, así como el sentido de pertenencia a la organización.

 

Bien, visto esto ya sabemos que existen varios modelos para la toma de decisiones. En función de si se usa uno u otro en mayor medida -la mayoría de las veces puede ser una combinación de los mismos-, así sabremos para qué estamos invirtiendo nuestro tiempo y hasta qué punto la información y conclusiones que aportaremos será más o menos útil al final del día.

Como pista final indicar que la tolerancia a la ambigüedad será una capacidad fundamental a la hora de afrontar la toma de decisiones (tanto la nuestra como la de los demás), ya que pocas veces estaremos ante un modelo completamente racional, y en multitud de ocasiones podemos llegar a encontrarnos en modelos políticos, burocráticos e incluso en el gran consumidor de tiempo conocido como “garbage can model”. Así que… ánimo y paciencia. Sea como sea, disfruta de la experiencia y del camino, aunque finalmente no lleve a ningún lado -en esta ocasión-.

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